Atrévete a manejar tus miedos

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Jessica Weiller

Recuerdo que en un viaje que hice a Las Rocosas en Canadá, estábamos siempre alerta en nuestra caminatas sobre la presencia de los osos. Lo cierto es que tuvimos un encuentro con uno que duró unos tres segundos…aunque me pareció una eternidad. El caso es que pensando en la posibilidad de este encuentro, transcurrió mucho de mi tiempo y la sensación de miedo sobre la posibilidad de encontrarnos con ellos ocupaban gran parte de mis pensamientos y por lo tanto de mi tiempo.

El miedo está en nuestra naturaleza, es algo que no podemos evitar y que por otra parte es muy humano sentirlo, porque nos hace ser conscientes de nuestra fragilidad y de que podemos estar asustados por las cosas que pudieran suceder. Poniéndole un poco de humor, es buen momento para recodar lo que ya decía Woody Allen : ” El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha dejado para irse con otro”  🙂

El tener este pensamiento de miedo nos hace tener reacciones físicas y emocionales en cuestión de segundos por las imágenes que se conectan en nuestro cerebro, como en el caso del oso, con cosas que hemos visto en películas, fotografías, historias que nos han contado sobre ataques, alguna experiencia anterior.

El cerebro no distingue entre realidad o ficción, de ahí que el miedo se viva como una sensación real cuando en realidad no está sucediendo, aunque podría ocurrir. Esos pensamientos tienen un reflejo corporal, el mecanismo primitivo que nos activa para reaccionar ante la posibilidad de estar ante algo peligroso. En el caso de los osos, el miedo a encontrarnos con ellos nos había puesto en alerta de forma que ya desplegábamos una actitud preventiva, cautelosa que nos ayudó a reaccionar de la forma que habíamos previsto en el caso de que un encuentro con ellos tuviera lugar…”bastones arriba”. En este caso podemos ver que hay una intención positiva en el hecho de sentir miedo y es que nos prepara ante lo imprevisto.

En nuestra vida real tenemos muchos más miedos, y no son sólo los que generamos nosotros mismos, sino los que proceden de la sociedad, los medios, que ya se ocupan también en “alienarnos y educarnos” sobre a lo que tenemos que tener miedo : la economía, los terroristas, el empleo, el gobierno, los mercados, los sirios, el cambio climático, la gente de otras razas o creencias, los pobres…esta puede ser una lista muy larga. Curiosamente, esa invitación a tener miedo va rellenando nuestro presente con imágenes de lo que podría pasar en un posible futuro. Es curioso que el número de situaciones en que pueda realmente tener lugar lo que tememos es mínimo comparado con el incontable número de escenarios con situaciones dramáticas que podemos llegar a imaginar y que sólo existen en nuestra mente y en nuestras palabras.

Nuestros mapas mentales determinan la forma en la que vemos el mundo y esto genera unos pensamientos concretos en cada uno de nosotros que determinan nuestra manera de estar en el mundo. Tal y como dice el dicho de Gandhi :

Observa tus pensamientos, porque se convertirán en palabras

Observa tus palabras, porque se convertirán en acciones

Observa tus acciones porque se convertirán en hábitos

Observa tus hábitos, porque se convertirán en tu carácter

Observa tu carácter, se convertirá en tu destino

Los demás influencian nuestra manera de pensar y de ver el mundo ya que nos condicionan nuestras percepciones y nuestra vida. Es importante hacernos responsables de nuestra manera de pensar. “Una mentira repetida mil veces se convierte en realidad”, fue una de las estrategias de Gobbles, responsable de la propaganda del Partido Nazi. De forma que hay que estar ojo a vizor con todo lo que pensamos y damos por cierto ya que el miedo ha sido históricamente utilizado en muchas ocasiones por los grandes poderes para controlar a las masas o para moldear a las poblaciones a su antojo.

Si por nuestra parte decidimos tener pensamientos positivos y amables sobre la vida que queremos tener, podemos modelarla de forma que esa manera de pensar pueda transmitirse con nuestras palabras y acciones y así convertirla en realidad. El enfoque depende de cada uno de nosotros porque el miedo no es real. No te pierdas el siguiente vídeo para ganar en perspectiva sobre como enfocar tus miedos.

“Lo que tememos más hacer es generalmente lo que necesitamos más hacer” – Tim Ferris

 

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